Sistema educativo

Las dos semanas pasadas he estado en un instituto realizando prácticas. De esta estancia surgió mi objetivo de mostrar las divergencias observadas entre la realidad estadística del sistema con respecto a las valoraciones subjetivas de las que hemos sido oyente.

Se hizo hincapié en los altos ratios oficiales de alumnos por aula. La realidad que he observado ha resultado ser bastante distinta, las clases que asistí no se acercaban a esa ratio oficial de 35 alumnos por clase si bien sí que pude comprobar en base a las programaciones anuales que, en bachiller, en algunas materias, sí que se cumplía esa ratio, pero para nada era la norma.

Por esta razón me dispuse a buscar información en internet. Según el Eurostat, España mantiene una de las más bajas ratios de alumnos por profesor de Europa, por debajo de países como Alemania, Francia, Holanda y Finlandia.

Ahora bien, esta ratio solo menciona el número de alumnos por profesor así que para proseguir en este análisis debemos revisar las horas lectivas de los profesores en Europa para poder establecer una relación en términos relativos que dilucide la realidad del número de alumnos por aula.

Pues bien, nos encontramos con que los profesores en España tienen un número de horas lectivas “por encima del resto de los países anteriormente mencionados” (No son 21 sino que la media de España se queda en 18,6 que es lo mismo que el resto de países mencionados en realidad según la OCDE). Así pues, si hay menos alumnos por profesor y los profesores trabajan más horas no puede haber esa ratio tan alta de alumnos en clase y, efectivamente, mi observación manifestó que no es lo común ese número de alumnos.

Siempre se nos ha dicho que los profesores no están tan bien pagados como creemos, que debería haber incentivos salariales para mejorar el sistema educativo. Por otro lado, también se señalan los recortes y el dinero para inversión en capital (por ejemplo, en TICs). Es curioso que dado el carácter funcionarial del profesorado no pueden existir desincentivos de ningún tipo.

Los salarios de los profesores, según la OCDE, han caído en España un 3% desde 2005 mientras que en otros países han subido. Esto no puede ser comparable así que vamos a revisar los salarios en términos de paridad de poder adquisitivo entre España y otros países. Así pues, en España el salario mínimo del profesorado representa el 140% de la renta per cápita del país haciendo así que la disparidad de poder adquisitivo con respecto a países como Finlandia deje de existir (mientras el trabajador medio si presenta diferencias de poder adquisitivo con ese país). España se sitúa de este modo como el 4º país de Europa en el que sus docentes tienen salarios relativos más altos con respecto a su economía (Países que nos superan son Alemania, Turquía y Montenegro) y el salario máximo se sitúa en el doble de la renta per cápita del país.

Con respecto a los recortes en educación son muy relativos. En España los costes salariales de la educación representan el 70% de los costes totales, es decir, son muy intensivos en mano de obra (como es natural). A pesar de la pugna por la importancia de los recortes nos encontramos con que el gasto público en educación en España, con respecto al número de habitantes y de alumnos, está al nivel del que teníamos en 2007, el pico de la burbuja. Eso nos sitúa por encima de la media de la OCDE y además el gasto público en educación representa el 28% de nuestra renta per cápita, por encima de la media de la OCDE y de Finlandia.

Tras todo esto, viendo que el profesorado se encuentra mejor situado que sus homónimos en el resto de Europa (Trabajan el mismo número de horas de media, tienen menor número de alumnos y cobrar mejor en términos relativos con respecto a su país) y que la financiación del sistema está en igualdad de condiciones con respecto al resto de países que nos rodean deberíamos preguntarnos ¿Cuál es el problema real del sistema educativo español?

En mi opinión estos son los problemas y el modo en que se deberían afrontar:

El sistema educativo en España tiene un conflicto irresoluble que lo encamina hacia la debacle. Me refiero a una demanda teórica infinita derivada de la socialización de los costes. Resulta interesante pensarlo en estos términos: Cualquier estudiante en España privatiza los beneficios de estudiar (mayor salario futuro) socializando los costes o “las pérdidas”.

Otro problema capital y muy en relación con el anterior estriba en que la oferta educativa la realiza un ente centralizado que no tiene medios para ser eficiente en su asignación de recursos. De este problema deriva la inadecuación de la población cualificada a la oferta laboral.

Por último, el profesorado. Existen trabas burocráticas a la libre contratación (Por ejemplo, ¿por qué, aun deseándolo, no puede dar clase un historiador reputado de historia a pesar de que las familias lo deseen como profesor de historia para sus hijos y él esté conforme con dar clases?) existen incentivos perversos tales como imposibilidad de despido, no deber de atención al cliente (familias) y un salario invariable por ningún motivo.

Además de esos ejes centrales sí que estoy de acuerdo con las diversas críticas que la comunidad educativa realiza a los legisladores. Son ellos quienes saben realizar su labor y debería dejárseles hacerla como mejor sepan y quieran, pero, lamentablemente, el sistema según está planteado no puede atender a esas demandas. No puede descentralizarse la oferta sin que exista responsabilidad alguna.

Debo decir y destacar que en la educación hay muy buenos profesionales según he podido observar, profesores que se implican con los alumnos, innovan y también consiguen la implicación de los mismos. También existen profesores que se preocupan por la pésima calidad educativa en España y se mueven y proponen soluciones. Los profesores a los que en este párrafo hago referencia creo que son la mayoría y que, por eso, mi propuesta de soluciones resultará positiva para ellos.

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