Salario Mínimo

Los salarios en España son criticados por ser bajos. Existe la creencia de que los empresarios se coaligan para extraer rentabilidades superiores a costa de sus asalariados.

Hoy en día la propiedad se encuentra en unas cotas de concentración muy bajas comparado con épocas anteriores de la historia. Así pues, hay un número muy grande de empresas en España y creer que son capaces no sólo de formar un cártel de forma que se impida la competencia (pues no solo los precios se determinan por competencia, también los salarios) sino también de evitar que los asalariados se asocien para conformar sus sociedades de forma que su salario refleje su contribución marginal a la producción resulta imposible.

En este escenario de creencias populares es cuando surge la figura del estado, sobre todo en época de campaña electoral como la actual donde los distintos partidos políticos prometen conseguir que los salarios aumenten mediante políticas estatales.

Nos encontramos en primer lugar con la medida más utilizada por todos los partidos políticos: Aumento del Salario Mínimo.

El salario mínimo consiste en fijar el mínimo salario que puede percibir un trabajador, es decir, el empresario no podrá realizar contrataciones por una contraprestación menor al mismo.

Así en España se sitúa en 648,5 euros mensuales en catorce pagas o, lo que es lo mismo, 9.080 euros al año. Por otro lado, el salario modal en España (El percibido por mayor número de españoles) es algo superior a 15.000 euros. ¿Por qué si el salario mínimo son 9.080 euros los cárteles empresariales tienden a establecer salarios superiores a esa cifra? Para responder a ello tenemos la anterior entrada: Salarios justos.

Se suelen nombrar países europeos donde el salario mínimo es superior a España y sus habitantes perciben mayores salarios. Se omiten países europeos con sueldos superiores que carecen de Salario Mínimo como Dinamarca o Suiza. No se presta atención al poder de compra de los ciudadanos (el coste de vida dista de unos países a otros con motivo de soportar precios mayores).

El establecimiento del salario mínimo suele fundamentarse en el salario de mercado y disparidades entre esos valores solo pueden tener un resultado nefasto, el paro. Cualquier persona puede pensar que de establecer un salario mínimo en España de 1.500 euros toda persona que no estuviese cobrando ya esa cifra sería incapaz de encontrar un trabajo por cuenta ajena. Y, es todavía más que todo eso, posibles ocupaciones que se refieran a una creación de valor para los demás inferior a 1.500 euros tendrían que dejar de existir.

El aumento del salario mínimo no sólo no aumentaría los salarios, sino que haría inviables proyectos empresariales.

Además, suele anotarse que el resultado de la elevación del salario mínimo tiene el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores menos cualificados. En realidad, el aumento del salario mínimo encarecería relativamente el coste de contratación del trabajador menos formado abaratando de forma relativa el coste de los trabajadores más formados (Un trabajador que percibe mil euros sin formación si tienes que pagarle 1.500 euros por decreto se encarece respecto al trabajador formado al que ya pagabas 1.000 euros o al trabajador de 2.000 euros).

Algo que suele pasar desapercibido en torno a los salarios es el coste salarial real. El coste salarial es el coste que soportan las empresas por cada trabajador. Ese coste, en ausencia de estado equivaldría al salario percibido por el trabajador pero con la existencia de estados sobredimensionados no sucede así.

El salario mínimo en España se sitúa en 9.080 euros anuales. Eso es lo que percibe el trabajador en su nómina y se denomina sueldo bruto. Las cotizaciones a la seguridad social suponen al empresario el pago del 30% de ese salario, es decir, 2.700 euros en números redondos. Así pues, el coste anual resultan ser 11.800 euros.

Hay que considerar que en España todo trabajador tiene derecho a un mes de vacaciones pagadas por lo que el sueldo anterior solo se refiere a 11 meses (Será ese sueldo más el sueldo que se lleve la persona que cubre las vacaciones del trabajador y que la supondremos de la misma cuantía a pesar de que en otra situación económica ese sueldo sería superior). Así pues, el coste anual real para la empresa del salario mínimo asciende ya a 12.900 euros.

Por cada año que transcurre el trabajador devenga un derecho de cobro por despido (20 días por año trabajado). En la actual coyuntura podríamos estimar la probabilidad de despido en un 30% lo que resulta en un posible pago de entre 200 y 300 euros.

Así pues, el salario mínimo presenta un coste real de 13.100 euros. Desde luego está claro que al empleador le da igual pagarle a su empleado 1.090 euros al mes que pagarle 756 a él y la diferencia al estado. Las decisiones de negocio las realiza con el coste salarial. El trabajador, para ser contratado, deberá asegurar una contribución a la producción mínima de 1.090 euros al mes.

A este respecto suele nombrarse que el pago de esos 2.700 euros al mes que el trabajador no ve reflejados en su nómina pero que el empleador si afronta, son los que le otorgan derecho a la pensión de jubilación.

La solución a ese respecto la anotaré en una entrada posterior sobre el sistema público de pensiones.

Solo anotaré aquí que de ahorrar esos 2.700 euros e invertirlos a la tasa media de rentabilidad del mercado en cualquier periodo de 30 años, es decir, 3,5% obtendríamos, tras 40 años, 230.000 euros (equivale a cobrar algo más jubilados lo mismo que cobrábamos trabajando durante 25 años). Además, la disponibilidad de ese dinero dependería de nuestra voluntad además de poder legarlo a nuestros herederos en caso de defunción.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here