Precios maximos y escasez

En esta entrada expondré como la fijación de precios máximos que, a priori, es considerada una medida social en la que se contiene un teórico reparto de rentas a favor de los ciudadanos a costa de los beneficios empresariales termina por ser la peor de las medidas a tomar por un gobierno.

Los precios máximos siempre se fijan a un nivel inferior a los precios del mercado. Hacerlo de otra forma carecería de sentido pues los precios de mercado continuarían imperando por debajo de ese límite superior.

Esa fijación de precios impuesta por la vía coactiva del estado tiene dos efectos principales:

El primer efecto de esta fijación es la llamada escasez.

Al precio de mercado existe un equilibrio entre compradores y vendedores. A ese precio fijado mas bajo aparecen mas compradores que personas dispuestas a vender a ese precio. Inmediatamente no hay suficiente cantidad para satisfacer la demanda resultante y por ello surge el fenómeno de la escasez SIEMPRE.

Ante esta escasez empieza la búsqueda de métodos de distribución del bien escaso.

Como no hay bien para todos surge, en un primer momento, el sistema conocido como “first-come, first-served”, es decir, el primero que llega es el que se lo lleva. Se organiza una cola por las que los primeros pueden adquirir el bien y los últimos no. Surgen en este momento voces diciendo que es injusto este modo de distribución. Así pues, en un segundo momento, tras ver el político el problema que ha creado decide racionar el bien. Si antes había diez litros de agua y veinte personas y solo diez personas podían llevarse un litro cada una, ahora las veinte personas adquirirán medio litro de agua. Se han establecido ya las cartillas de racionamiento.

Es un fenómeno que visto ahora y desde España resulta sorprendente pero en muchos países y no hace muchos años en España existieron las cartillas de racionamiento.

Por este fenómeno también surge, en primera instancia, el amiguismo, es decir, tratar con el vendedor para que te venda a ti y no a otro. En última instancia la violencia

El segundo efecto es menos obvio.De la fijación de precios máximos surge el menoscabo del espíritu empresarial que se mueve por los beneficios esperados. Tras la limitación o eliminación de los beneficios todo el esfuerzo empresarial se redirige hacia ámbitos donde pueda obtener mayores rendimientos por lo que el fenómeno de la escasez se agrava.

Afortunadamente el mercado busca soluciones al problema. En estas situaciones es cuando surgen los mercados negros que, al margen de la ley, tratan de solucionar ese problema de escasez.

Imaginemos una linea lógica de acontecimientos: Un año hay una sequía y por ende una mala cosecha. Esto produciría una subida del precio del trigo. Ante esta subida el político propone su solución mágica, establecer un precio máximo. La consecuencia es que el poco pan que hubiera desaparece.

Paralelamente aparecen unos empresarios que, jugándose la vida, desarrollan el mercado negro aunque, en este mercado negro, el precio al que se vende el pan no será el establecido por el estado sino uno mayor de forma que compense los costes añadidos de la importación del trigo y el riesgo corrido por el empresario.

Un ejemplo sucedió en Alemania. El milagro de Erhard. Terminada la segunda guerra mundial y con Alemania destruida y ocupada vienen las potencias y deciden establecer precios máximos para los bienes de primera necesidad. El resultado fue hambre y escasez. Erhard, economista estudioso de los libres de Mises y Hayek, es nombrado ministro de economía. Decidió que sólo había una solución, abolir esos precios máximos. Ante la oposición de todos los países occidentales se llevó a cabo, mediante decreto, la eliminación de los precios máximos. Tras ello resultó que sin saber cómo los mercados se inundaron de abundancia. Eso fue el inicio del WirtschaftsWunder, el milagro económico alemán.

Otro ejemplo de esta política de fijación de precios máximos se ha dado en España hace no demasiado tiempo. Por ejemplo la congelación de alquileres.

Con esta entrada quiero dejar claro que las medidas económicas que se plantean tienen siempre sus consecuencias, que deben ser estudiadas y analizadas con detenimiento. Las soluciones mágicas, casi siempre llamadas “políticas sociales”, pueden suponer profundos problemas a medio plazo para una economía.

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