monopolio

Todos los paises en el mundo tienen un comité que vela por la lucha contra el monopolio en su economía. Suele citarse al monopolio como uno de los fallos del mercado que los estados deben resolver.

En el mercado de competencia perfecta cada bien es ofertado y demandado por infinitos vendedores y compradores que poseen una completa información acerca de las circunstancias del mercado. De esta forma, los precios coinciden con los costes, el empresario no obtiene rentabilidad y toda ganancia la obtiene el consumidor. Al haber miles de oferentes, si alguno aumentara el precio todos los consumidores acudirían a los restantes oferentes.

Por otro lado, en el mercado monopolístico, al existir un solo vendedor (o coalición de ellos), éste puede imponer cualquier precio por encima de los costes a los consumidores.

De estas dos presentaciones de los distintos mercados se extrae una única conclusión: El monopolio debe evitarse al perjudicar al conjunto de la sociedad. Se fundamentan en una visión estática del mercado en la que no es posible que los pingües beneficios obtenidos por el monopolista alienten la entrada de competidores a ese mercado.

La realidad es que los supuestos de existencia de la competencia perfecta son tan sumamente restrictivos que dicho mercado no puede llegar a existir. Es imposible que todos los vendedores puedan ofertar exactamente el mismo producto sin ningun tipo de diferenciación (Surgen preguntas acerca de si una cocacola es el mismo producto que una pepsi, un tren compite con el autobús…). Pero, además, de hacerlo, ¿existiría la competencia? La respuesta es negativa. En este tipo de mercado ninguna empresa debe poder innovar o recortar precios, es decir, todas deben ser igual de mediocres.

Dadas las conclusiones del párrafo anterior se podrían considerar las fusiones, la inversión en i+d, la publicidad, la personalización… como contrarias a la competencia.

Frente a la concepción estática de la competencia, donde solo se tiene en consideración la cantidad de empresas y su poder de mercado en un momento dado, podemos trazar una concepción dinámica que incluya la incertidumbre a la que se enfrenta todo agente de la economía en la que el conocimiento está disperso.

La definición dinámica de la competencia se fundamentaría en el proceso de rivalidad en el que los planes empresariales compiten por el favor de los consumidores. Mientras en el concepto estático lo importante era la cantidad de empresas mediocre que hubiese en el mercado, en la visión dinámica lo principal es la libertad de entrada en el mercado. No es ya importante que haya empresas en el mercado sino que las pudiera haber.

Bajo la concepción dinámica de la competencia ya no importa que los consumidores se enfrenten a un sólo oferente. La libertad de entrada en el mercado hará que, de que estableciera precios de monopolio, es decir, sirviera peor a los consumidores, y habida cuenta de los pingües beneficios que se suceden de esta práctica, surgieran competidores que rivalizaran con esa empresa asentada impulsando un decrecimiento de los precios.

Así pues lo que nos tiene que importan son las barreras a la entrada. Estas pueden ser:

  • Barreras económicas.
  • Economías de escala.
  • Grandes necesidades de capital.
  • Barreras de carácter estatal.

Como ya hemos anotado, lo importante no es el numero de empresas que exista en el mercado sino su capacidad de establecer un precio por encima de la competencia derivado de la incapacidad de entrada al mercado de los competidores. De esta forma, de la revisión de las distintas barreras de entrada convendremos en que ninguna supone que puedan darse los precios de monopolio (ya que pingües beneficios alentarán la competencia a pesar del volumen inicial de inversión) salvo las barreras a la entrada relativas al estado y de naturaleza puramente coactiva.

Así pues, mas que de monopolio debería hablarse de restricción coactiva de la competencia.

Como ejemplo de este hecho podemos presentar a Microsoft. La empresa fue considerada un monopolio durante muchos años y comisiones para la defensa de la competencia le imponían defendidas socialmente sanciones.

Desde una visión estática, Microsoft era, desde luego, un monopolio. Pero no lo fue porque pusiese precios mayores limitando su oferta (ya que si una empresa es capaz de producir menos que la cantidad requerida para el precio de competencia no por ello está fijando el precio. Las empresas requieren de inversión en capacidad cuando la demanda es muy amplia) sino su excelencia era tal que los consumidores preferian sus productos haciendo que la competencia cerrara y por tanto le confirieron su hegemonía. Microsoft, pues, era la mayor empresa porque servía mejor a sus consumidores que la competencia y posible competencia y no porque coactivamente consiguiera esa posición. Microsoft no podía establecer un precio de monopolio tal que incentivara la entrada de competidores que ofrecieran mayor valor al consumidor que ella misma (por ejemplo, si windows hubiera costado el doble y “android” la mitad, a pesar de ser considerado peor probablemente muchos consumidores hubieran optado por el segundo por reportarles mayor utilidad).

Esta excelencia en ofrecer valor al consumidor duró mucho tiempo pero tan pronto como Microsoft empezo a equivocarse en sectores como buscadores de internet, mp3… Surgieron alternativas que hicieron que Microsoft ya no fuera la compañía hegemónica en esos sectores.

Hoy en dia, nadie cuerdo consideraría a Microsoft un monopolio salvo, quizás, en el mercado de sistemas operativos. Lo cierto es que su posición monopolistica jamás fue en contra de los consumidores sino que vino derivada de ser la mejor opción para estos (y no de ser la única pues otras empresas podían haber triunfado como posteriormente lo han hecho Google o Apple). Microsoft, desde el punto de vista dinamico no era un monopolio o jamas habría habido otra compañia que pudiera competir con ella.

El lector debe ahora considerar la justicia en los millones de dólares que tuvo que gastar Microsoft en los 90 para hacer frente a las infundadas acusaciones de los burócratas sobre el abuso de posición dominante y que pudo invertir en aportar mayor valor al consumidor con sus productos.

Haciendo una revisión de las empresas y sectores que nos rodean y considerando el mercado desde una visión dinámica llegaremos a la conclusión de que la única forma de precios de monopolio (es decir monopolio tal que es malo para el consumidor) surge de la acción estatal (considerando siempre que la coacción privada se persigue mediante acción judicial).

Podemos encontrar ejemplos de estos monopolios en las patentes, propiedad industrial, propiedad intelectual, licencias (taxis, negocios…)… Estas concesiones estatales actúan en contra del consumidor ya que la concesionaria no tiene que ser la que, en cualquier momento dado, mejor ofrezca valor al consumidor sino simplemente obtener el favor de los burócratas de forma que ninguna empresa pueda entrar a competir. (Habría que revisar la educación en España)

Y, además de lo anterior, la burocracia estatal se alza como protectora del consumidor y vela por la existencia de la competencia mediante un comite o tribunal de competencia.

En España, por ejemplo, la última acción de este tribunal de la competencia resultó especialmente nocivo para la población. La compañía de telefonía telefónica propuso llevar la fibra óptica a muchos lugares en las que no hay acceso a dicho servicio. Esto la colocaría como la única oferente de dicho servicio en esos lugares por lo que el tribunal de la competencia decretó que solo podría hacerlo si alquilaba su línea al resto de sus competidores (en otros lugares) de forma que el precio de esos competidores pudiera ser tan bajo como el suyo propio. Es decir, ya no son los consumidores los que deciden que, si no les gusta el servicio o les parece caro, en resumen les ofrece menos valor que el anterior, no lo contratan sino que fue el tribunal de competencia el que les quitó la posibilidad de elegir. (está claro que carece de sentido el que telefónica incurriera en dicha inversión si la recuperación de la misma no podía existir por el requerido alquiler y requerida competencia con el resto de empresas que si evitaban la inversión).

Resulta clave cambiar la concepción del estudio del monopolio desde las universidades en la que la visión estática con la belleza de sus fórmulas se presenta como eje central de todo estudio del monopolio.

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