Recortes educación

Indiqué con anterioridad la posibilidad de la especialización en el sistema educativo, es decir, que no exista la optatividad que dé lugar a una clase con 4 alumnos. No me refiero a eliminar toda optatividad y que todos hagan lo mismo (nada más lejos de la realidad como expondré en las conclusiones) me refiero a racionalizar lo que además paga todo ciudadano. Basta con que asignaturas con poca demanda solo sean ofrecidas por unos pocos institutos que absorban toda esa demanda.

Proponiendo esta especialización y resultando clases completas,y con profesores a 18,6 horas lectivas semanales, de 20 alumnos en la ESO y 25 alumnos en bachiller resulta:

Número profesores especialización

Este recorte de plantilla con respecto al escenario mostrado en la primera parte de este estudio redunda en un ahorro medio por alumno de 576,63€. Así el gasto medio por alumno quedaría de la siguiente manera:

Escenario número profesores ajustado

Cabe anotar la posibilidad de ajustar la educación, como cualquier otro servicio, a la renta y aceptar mayores ratios en clase.

El segundo de los ajustes propuestos en la racionalización del coste del sistema educativo público son los salarios de los profesores.

El salario del profesorado en España es el 6º más alto del mundo en términos de poder adquisitivo y en la mayor parte de países el salario del profesorado público es menor que el de los profesionales con la misma formación en el sector privado.

Salarios profesores con respecto al PIB

El salario medio del profesorado en España, como hemos apuntado, es de 37.481 euros mientras que el salario de los trabajadores con estudios superiores en el sector privado es de 33.600 euros. No entro en valorar la renta en especie que debería suponer la seguridad del empleo, la imputación del salario por hora ni ninguna de estas cuestiones.

Equiparando el salario del profesorado en España al salario del sector privado para los igualmente formados tendríamos un ahorro de 581 euros.

Escenario con número y salario de profesores ajustado

(suponiendo que el resto de costes desciendan en la misma proporción. Presupongo que el coste se reduce o bien por haber menos aulas en uso, por requerirse menos espacio para los profesores… La opción tres siguiente realizaré la misma suposición.)

Estos dos ajustes no suponen una idea descabellada. Consiste en equipararse a otros países como Finlandia. Nótese que el ahorro de estas dos medidas es del 25%. Ese 25% financiaría la educación de los tres primeros deciles anteriormente expuestos.

He realizado, por curiosidad, los mismos cálculos anteriores, pero aplicando una ratio en la eso igual a la de bachiller, es decir, 25 alumnos por grupo.

Escenario curiosidad 1

El ahorro, en este caso, es del 33%.

En caso de no considerar que los costes salariales ajenos al docente ni el resto de costes descendiera (A todas luces se producirá un descenso que desconozco su proporción) el cuadro anterior que refleja el ahorro de las opciones 1 y 2, 2 y 3 quedaría así:

Escenario curiosidad 2

En este caso el ahorro de cada una de las opciones conjuntamente será de un 15,4% y un 20% respectivamente.

Estas dos propuestas de ahorro son realizables sin complejidad y, aun siendo benévolos con la posibilidad de tener número de alumnos en grupos entre 15 y 30 conseguiríamos un ahorro importante a priori.

Es importante anotar la evolución demográfica en España. El número de profesores es fijo y tiende a aumentar. Sin embargo, en el futuro la educación tendrá que enfrentarse a un panorama de exiguo alumnado en términos comparativos. La población entre 20 y 24 años es, en 2015, un 30% menor a la que había en 1998. Asimismo, la población entre 25 y 29 años es un 17% menor. Todo ello sumado a que uno de cada cinco nacimientos son de madre extranjera y que ya no existe ningún boom de inmigración y se van acercando a la cultura europea indica que la futura evolución demográfica será todavía peor que lo inferido.

Los siguientes párrafos no consisten en un ajuste al sistema educativo sino la posible reforma de las pensiones públicas. Aunque es un tema que traté con anterioridad voy a reiterarlo:

Supongamos una persona de salario mínimo que, habiendo cotizado 42 años recibe la pensión mínima y comparémosla con un sistema de pensiones de capitalización como el chileno.

El salario anual de esa persona son 9.135 euros y, por tanto, sus cotizaciones a la seguridad social ascienden a 2.740,50 euros.

Cogiendo la pensión de riesgo medio de la superintendencia de pensiones de Chile tendríamos un interés anual medio descontando la inflación para el periodo de 1981 a 2016 del 8,11%.

Obtendríamos también para el periodo de 2002 a 2016 un 5%.

Al finalizar los cuarenta años, habiendo depositado los 2740,50 euros anuales durante 42 años obtendríamos un montante de 860.000 euros y 370.602 euros respectivamente.

Suponiendo tras ello una renta constante durante 50 años esta sería de 71.178 euros y 20.300 euros respectivamente. (nótese que el capital no dispuesto seguiría rindiendo intereses)

La rentabilidad mínima histórica del mercado para periodos de 25 años desde principios del siglo pasado ha sido del 3,5% anual descontada la inflación.

Realizando los cálculos anteriores en este escenario obtendríamos un montante final de 253.790 euros y una renta constante durante cincuenta años (es suponer que la persona vive 42 años cotizando, 50 años jubilado y al menos 16 sin trabajar) de 10.820 euros.

Suponiendo, por último, que esa misma persona con la pensión de riesgo medio de Chile aportara la mitad del total de las cotizaciones sociales en España, es decir el 15% resultaría un montante de 185.301 euros con una renta constante al jubilarse de 10.150 euros.

Ese ahorro del 15% son 1.370 euros que bien podrían financiar la educación por cada uno de los tutores. Hablaríamos de que una pareja con el sueldo mínimo podría afrontar el pago de la educación.

Así pues, vemos que con estos ajustes la reducción del coste medio por alumno de la enseñanza pública en españa representaría entre el 15% y el 33% de aplicarse estas medidas. La calidad, a priori, no debería modificarse de ningún modo. Tenemos clases con menos alumnos que lo que hoy indican los ratios oficiales y el profesorado cobra lo mismo que los trabajadores con igual formación en el sector privado asi que tampoco habría una fuga motivada por mayores salarios fuera de la educación.

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