La importancia relativa, o materialidad, se refiere a la cifra determinada por el auditor, por debajo del nivel de importancia relativa establecida para los estados financieros, con el objetivo de reducir a un nivel bajo la probabilidad de que la suma de incorrecciones no corregidas y no detectadas supere la importancia relativa establecida para los estados financieros.

El hecho de que incorrecciones detectadas se encuentren por debajo de dicha cifra no significa que siempre se consideren inmateriales sino que deberá atenderse a las circunstancias que han dado lugar a las mismas, es decir, aplicar el juicio del auditor.

Entre los factores que pueden afectar a la identificación de una referencia adecuada están:

  • Los elementos de los estados financieros (activos, pasivos, patrimonio neto, ingresos, gastos)
  • La existencia de partidas específicas en las que centran su atención los usuarios de los estados financieros
  • La naturaleza de la entidad, el punto de su ciclo vital, entorno sectorial, etc.
  • La estructura de propiedad de la entidad y la forma en la que se financia
  • La relativa volatilidad de la referencia

Normalmente, para su cálculo se utiliza un porcentaje sobre esa referencia elegida.

El establecimiento de la importancia relativa viene regulado en la NIA 320 y la NIA 450 especifica el modo de aplicación de la importancia relativa para evaluar el efecto de las incorrecciones detectadas. En ella se recoge que para su cálculo se aplicará el juicio profesional del auditor y que le afecta la percepción de las necesidades de los usuarios de la información asumiendo, de estos, que tienen conocimientos suficientes sobre la realidad económica de una empresa.

Cuando una incorrección es detectada se realiza un análisis de su incidencia en los EEFF y es, en base la establecida importancia relativa, cuando el auditor determinará si dicha incorrección detectada y no corregida se verá reflejada en su informe de auditoría, cuestión que dependerá, en primer lugar, de que supere la cifra de importancia relativa y, en segundo lugar, del juicio de auditor, que requerirá de una buena fundamentación.

Este concepto de importancia relativa se aplica tanto en la fase de planificación como en la de ejecución del trabajo y la emisión del informe. La cifra de importancia relativa se establece en relación al riesgo de auditoría. Así, a mayor riesgo inherente y de control deberá establecerse una menor cifra de importancia relativa a fin de reducir lo suficiente el riesgo de detección para que el riesgo de auditoría sea aceptable.

En las NIA se establecen varios niveles de importancia relativa:

  • Importancia relativa para los estados financieros en su conjunto.
  • Importancia relativa para la ejecución del trabajo.
  • Importe claramente insignificante.

La importancia relativa para la ejecución del trabajo se fija para reducir a un nivel adecuadamente bajo la probabilidad de que la suma de las incorrecciones no corregidas y no detectadas en los estados financieros supere la importancia relativa para los estados financieros en su conjunto.

Igualmente, el auditor debe determinar el importe, claramente insignificante, por debajo del cual las incorrecciones son claramente insignificantes y no es necesario acumularlas porque se espera que no tengan un efecto material sobre los estados financieros.

El auditor, en presencia de ciertas transacciones, saldos contables o información a revelar que, en caso de contener incorrecciones por debajo de la cifra de importancia relativa, se podría esperar que influyeran en las decisiones de los usuarios de la información, determinará niveles de importancia relativa a aplicar a esos saldos, transacciones o información a revelar.

El auditor puede concluir que es adecuada establecer una importancia relativa inferior a la determinada para los estados y, en consecuencia, deberá revisar la importancia relativa para la ejecución del trabajo así como evaluar si la naturaleza, el momento de realización o la extensión de los procedimientos de auditoría aplicados siguen siendo adecuados.

La importancia relativa, con la incorporación de las NIA, ha sido un tema de debate. En ellas se recoge que dicha cifra devendrá del juicio del auditor. En una actividad donde la revisión de tu trabajo se realiza por terceros que deben disponer de sistemas homogéneos de valoración de la calidad y donde dichas revisiones se llevan a cabo con posterioridad a la realidad auditada, el auditor se encontraba muy indefenso ante los criterios aplicables en cada momento por el ente revisor.

Para solventar este problema el ICAC dio una fórmula para el cálculo de la cifra de importancia relativa de forma que se establece un baremo dentro del cual se limita la responsabilidad del auditor ya que establece la corrección en la aplicación de “su juicio”.