Salario justo bajo

El salario justo, comúnmente entendido, consiste en el salario que reputemos que la persona merece a cambio de su trabajo. El problema del uso de ese termino es: ¿Quién y cómo se reputarán esos meritos?.

Estaremos de acuerdo que una persona no puede elegir lo que gane o deje de ganar un tercero o que, al menos, su criterio no podría ser considerado justo. Ni siquiera una mayoría podria tener legitimación alguna en el establecimiento de salarios.

Veámoslo con un razonamiento intuitivo: Una persona que se dedicase a la fabricación de sillas, una vez deducidos costes de fabricacion, obtendrá un salario igual al montante que esté dispuesto a intercambiar (o precio que pagará) un individuo cualquiera de la sociedad. Para obtener el salario, el fabricante de sillas ha tenido que satisfacer las necesidades de los demás, es decir, ofrecer algo que los demas valorasen. Visto de esta forma el salario justo para el fabricante de sillas será el valor que las personas que han comerciado con él otorguen a las necesidades que han visto cubiertas. De esto se deduce que el salario depende, en primer termino de los demás agentes de la economía.

¿Existe un salario justo para una persona cuya producción no es valorada por ninguno de los agentes del mercado? (Aquí dejo el tema de subvenciones al cine español)

La actual coyuntura económica ha incidido en el debate sobre los salarios. Los salarios en España se antojan muy bajos mientras miramos con recelo los salarios de países como Dinamarca. La cuestión consiste en conocer de qué dependen los salarios, por qué en España son tan bajos y qué políticas se podrían aplicar para solventarlo.

La teoría económica nos responde a la primera pregunta. Los salarios, o rendimientos de trabajo, igualan a la contribución marginal del trabajo a la producción. Esto quiere decir que más allá de posibles desajustes temporales de la oferta y demanda de trabajo lo que dicta el salario es la producción.

El razonamiento acerca de la igualdad entre salario y producción es muy intuitivo. Pensemos en una economía básica con un individuo. Su salario será su producción pues solo podrá satisfacer sus necesidades por vía de su producción. Ahora bien, conforme la sociedad ha ido evolucionando y la división del trabajo ha ido adquiriendo protagonismo podría decirse que esto no sucede sin embargo, la igualdad continúa siendo válida. La producción de cada individuo (cuyo valor será conformado por el valor subjetivo que cada individuo otorgue a esa producción o, de forma más práctica, cuyo valor será el valor de venta de su producción) será igual a la capacidad de compra de ese individuo.

En este punto quiero presentar la figura del empresario pues se antoja capital. Empresario es aquella persona que financia una actividad productiva, soporta el riesgo de la misma y además la administra. Así pues, el empresario ejercerá su función si de ello obtiene un rendimiento (salvo que sea una persona extremadamente filantrópica).

Así pues, tenemos que la producción de una empresa, una vez deducidos los costes, tendrá que financiar:

  • Salarios de trabajadores.
  • Reposición de los activos productivos.
  • Rentabilidad del empresario.

De este modo el salario no será el valor de la producción. No lo será porque para que la empresa exista el empresario exigirá un rendimiento mínimo y además habrá que reponer el capital productivo de la empresa. Además, dado que los salarios se devengan mensualmente y los rendimientos de la actividad productiva tienen periodos distintos según la actividad, los salarios igualarían en todo caso el valor actual de la producción. (La tasa de actualización la determinará la forma de financiación de la empresa).

Si fuera de cualquier otra forma, si se obtiene mayor salario del que la contribución a la producción es capaz de generar tendríamos una trasferencia de rentas de unos a otros. Con un ejemplo, si por una suerte de politica estatal un productor de 100 patatas recibiera una contraprestación mayor al valor de esas 100 patatas podría acercarse a su vecino y comprarle mas de 100 patatas.

Una vez establecido esto podemos ahondar en la causa de los bajos salarios en España.

El primer motivo responde a la baja productividad. El tejido empresarial español se basa en pequeñas y medianas empresas con una baja tasa de capital productivo que incide en la menor productividad del trabajo en esas empresas. Este hecho se pone de manifiesto en los mayores sueldos que se obtiene en grandes empresas.

Salarios empresa

Tenemos un bajo índice de capital humano. Más allá de ser “la generación más preparada” debemos notar el disfuncional sistema educativo en España. La razón de la educación pública consiste en que con ella la productividad se incrementará de tal forma que compensará la inversión pública realizada (no tiene que ver con la autorrealización, para ello tienes un carné de biblioteca).El hecho de que el beneficiario de la formación no soporte su coste y de que la oferta educativa se aleje de la demanda laboral de las empresas se traduce en una formación que no aporta nada a la productividad del trabajo.

El ultimo motivo radica en la regulación estatal. El estado perturba la igualdad entre contribución marginal del trabajo a la producción y los salarios. Primero porque el trabajador solo percibe un 60% de la producción que genera y segundo por una política redistributiva que contribuye a separar producción e ingresos.

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